Aquella mañana pude sentirlo nuevamente, pequeñas patadas al despertar. Puse mi mano sobre el vientre y le hablé al oido; “ Cristóbal, amor, tienes que estar tranquilo, vamos a sacarte unas fotos, peinate y portate bien...”
La imágen era muy clara. Ahí estaba él, perfectamente de perfil y muy tranquilo, como siguiendo las instrucciones que le habia dado aquella mañana. Verlo ahí en esa pantalla, su rostro perfectamente modelado, sus manos, su imagen tridimensional. Tres dimensiones o cuatro, da igual, es él moviendose dentro del vientre de su madre, y yo ahi sentado frente a una pantalla viendo un modelo computacional de mi hijo.
Cada vez que proyecto algo, lo pienso, lo siento, lo sueño. Con cada trazo le doy forma y luego lo modelo en 3D intentando darle vida y creando a su alrededor una falsa realidad. Lo que he visto ahora es el proceso inverso.....algo real y realmente vivo se presentaba ante mi como un modelo virtual, un nuevo proyecto lleno de vida frente a mis ojos, uno que sí se hará realidad.
Ya quiero realmente verlo, tenerlo en mis brazos. Parte de mí y parte de ella, fruto de nuestro amor, aquel pequeño niño que ha cambiado nuestras vidas y la forma en que nos preparamos para el futuro.
Cuando pienso que ya nada puede ser mejor, aparece él, dando golpecitos y recordandome que en menos de cuatro meses comenzará la verdadera vida, mi virtual realidad......
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